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(Barcelona, 1849-1923)

Lluís Domènech i Montaner

Nacido en Barcelona el 27 de diciembre de 1849, era hijo de Pere Domènech i Saló, un editor y encuadernador de prestigio y de Maria Montaner i Vila. Fue uno de los principales protagonistas del Modernismo catalán. Arquitecto, historiador, humanista y político, diseñador de tipografías y encuadernaciones de libros y ilustrador, Lluís Domènech i Montaner era el exponente perfecto del artista total.

Domènech se adelantó a las propuestas arquitectónicas europeas, con un lenguaje innovador y una arquitectura fundamentada en un nuevo concepto integrador de todas las artes.

El edificio de la Editorial Montaner y Simón (1879-1885) es el primer proyecto importante que realizó Domènech en Barcelona. La editorial fue un encargo de un primo hermano suyo, Ramon Montaner, quien le encargaria también su vivienda en Barcelona, el Palau Montaner (1889-1893) y la restauración del Castell de Santa Florentina, en Canet de Mar (1900-1909). La Editorial Montaner y Simón, equipada con maquinaria ultramoderna, era la mejor imprenta de Barcelona, para la cual Domènech diseñó muchas cubiertas de libros. En 1997 el edificio fue declarado monumento histórico.

La Exposición Universal de Barcelona de 1888 le permitió construir diversas obras que le dieron popularidad, como el espectacular Gran Hotel Internacional, que se construyó en sólo 53 días, o el Cafè-Restaurant del Parc de la Ciutadella (1887-1888), popularmente conocido como el Castell dels Tres Dragons (hoy museo de Zoología). Construyó también diversos edificios en Canet de Mar, como el Ateneu Catalanista (1885-1887) o la Casa Roura (1889-1892), en Reus, el Institut Pere Mata (1897-1919), la Casa Rull (1900), sede del actual Ayuntamiento y la Casa Navàs (1901-1907) o el Gran Hotel (1901-1903) en Palma de Mallorca.

Otras obras suyas en Barcelona son la Casa Thomas (1895-1898), la Casa Lamadrid (1902), la Casa Lleó i Morera (1903-1905) -en la famosa Manzana de la discordia, del Paseo de Gracia-, la Casa Fuster (1908-1911), el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau (1901-1912) y el Palau de la Música Catalana (1905-1908), estos dos últimos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Fue profesor de la Escuela de Arquitectura de Barcelona durante 45 años -catedrático de composición y proyectos desde 1899- y su director durante 20 años.

A su brillante práctica profesional hay que añadir su compromiso social, cultural y político, de caracter liberal y progresista. Fue tres veces presidente del Ateneu Barcelonès (1898-1900, 1904-1906 y 1911-1914), mantenidor de los Juegos Florales de Barcelona en 1881 y Presidente en 1895 y miembro de la Acadèmia de Bones Lletres.

Domènech colaboró también en las principales revistas y diarios catalanes: La Renaixensa, Lo Catalanista, Revista de Catalunya, El Diluvio y La Veu de Catalunya. Fundador del semanario El Poble Català entorno al cual se organizó Esquerra Catalana, publicó numerosos libros tanto técnicos como de ensayos. Entre sus artículos más notables está “En busca de una arquitectura nacional” publicado en La Renaixensa en 1878, síntesis de su posición teórica.

También son de destacar sus colaboraciones editoriales. Fue director de la Biblioteca Artes y Letras, que publicaba la Editorial Domènech, la empresa familiar, y que incluía a los mejores escritores del país y traducciones de las obras más importantes de la cultura europea del momento. La Editorial Montaner y Simón publicó, entre 1886 y 1897 y bajo su dirección, la monumental Historia General del Arte con una primera parte escrita y ilustrada por Domènech y que sería continuada por Josep Puig i Cadafalch.

Su actuación política comenzó de muy joven. Miembro de La Jove Catalunya y del Centre Català, presidente de la Lliga de Catalunya (1888) y presidente de Unió Catalanista (1892). Fue uno de los organizadores de la asamblea que aprobó las Bases de Manresa, presidiendo la sesión inaugural. Ingresó en el Centre Nacional Català (1899) y más tarde en la Lliga Regionalista (1901). Fue uno de los diputados triunfadores de la candidatura llamada dels quatre presidents en 1901, siendo reelegido en 1903, hasta que en 1904, desencantado, abandonó la política para dedicarse a la investigación arqueológica y a la historia.

Murió en Barcelona el 27 de diciembre de 1923.