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12/11/2004 - 16/1/2005

maquettes-sans-qualité. Travail en grève / Trabajo en huelga

Cuando por numerosas razones, la hostilidad en la que vivimos nos impide llevar a cabo nuestros proyectos y aplaza indefinidamente nuestra realización, es probable que sólo podamos vivir nuestros desórdenes ahondando en profundidades aún no holladas.

Una maqueta es el modelo reducido de un decorado de teatro, de un edificio, de un conjunto arquitectónico. Pero una maqueta puede ser también un esbozo, el plan de una evasión, un ensayo reducido de un espacio donde poder contar, pensar el mundo y nosotros mismos dentro de él; un modelo sin garantías para un refugio, una suma de rudimentos para construir un lugar habitable que sería largo y complicado de engendrar.
Una maqueta no se impone, no aspira a la posteridad sino a la adecuación con un presente. Una maqueta contiene su propia negación, su propia destrucción como posibilidad, como principio constitutivo de su sentido; puede deshacerse y rehacerse fácilmente. Gracias a esa ligereza, conserva también una capacidad de sobrevivir en tiempos difíciles, de mantener sus potencialidades para momentos más propicios. Protege un equilibrio frágil entre lo que aún no es y lo que podría ser, ya que el porvenir radiante no es decidible, del mismo modo en que la libertad no podría ser una idea inmutable.

Las maquettes-sans-qualité son la forma dada a un espacio imaginario, un refugio que hace lugar a las múltiples voces convocadas por el corpus de un trabajo inacabado de prácticas artísticas. Este espacio, inaugurado en 1995 bajo el título Un problème non résolu, < 1995 - ... >, vues partielles, ha tomado la forma de disposiciones discontinuas de fotografías y leyendas, de textos, de material audiovisual de consulta y de relatos de maneras de hacer.
Si no parece urgente hablar del autor o los autores de un trabajo en huelga, es acaso porque "conviene abandonar al autor como evidencia para reencontrarlo como problema". Y porque "la palabra ’obra’ y la unidad que designa son probablemente tan problemáticas como la individualidad del autor". Nunca vivimos solos los problemas no resueltos a los que nos enfrentamos, y sus secuelas, por muy invisibles que sean, están en el aire. Sería una especie de incoherencia querer identificar ante todo al autor único, principal, más que identificar los problemas...; una incoherencia en pretender ser el único, la única propietaria de la descripción de estos problemas comunes que forman el cotidiano en el que estamos inmersos.
A veces, somos vecinos de un acontecimiento, a veces estamos involucrados en él, a veces somos tan sólo informados de "lo que pasó", a veces creemos haber estado ausentes del lugar del drama y hoy más que nunca tenemos la impresión de que nos mantienen al margen de todo acontecimiento. Sin embargo somos varios los que sentimos que algo "huele mal", varios los que nos preguntamos dónde está el error, dónde están las soluciones, qué hacer, etc.

Aquellas, aquellos que actúan aquí, no llevan necesariamente las huellas de su trabajo en el rostro, del mismo modo en que una fotógrafa puede no hacer fotografías para producir imágenes. Se cita una mujer-fotógrafa como seudónimo. Una fotógrafa, que podría haber sido también una enfermera o un barrendero, y sus miradas sobre este mundo (o aquel mozo de café del que se escribió que es y al mismo tiempo no es lo que debe jugar a ser y cuya voz se habría oído aquí probablemente si, frente al filósofo, hubiera dejado de actuar). Fotógrafa-enfermera-barrendero citados no como categorías socio-profesionales sino como su superación, su alteración. Lo que queda por hacer está siempre en devenir y en el replanteamiento de los presupuestos. Una mujer-fotógrafa es varias/os a la vez, y es en esta pluralidad donde descansan los gestos, los actos practicados con otras mujeres y otros hombres cualesquiera. Es ahí también donde residen los sentidos abiertos por la anarquitectura de las maquettes-sans-qualité.

Apostilla sobre el trabajo de la huelga (extracto)

Una apostilla -apenas unas líneas-, no a modo de introducción, pues nosotros ya estamos en el interior de todo trabajo de la huelga. Nada nos introduce al trabajo de la huelga, sobreviene como una fractura súbita de la temporalidad habitual, una salida inesperada del estado de automatismo en el que nos sumerge la organización de las cosas. Es muy posible, ya ha ocurrido, y probablemente mañana volverá a ocurrir, que las evidencias vacilen, las amistades se rompan o se produzcan de repente, a veces para toda la vida, sin que pueda preverse nada. Es absolutamente cierto que el presente es friable para bien y para mal, y lo que se cuenta aquí son esos espacios de friabilidad ahí donde la libertad se desmigaja sin razón o donde surge la esperanza en medio del desierto. Las razones de estas elecciones son numerosas, una cantidad infinita, y acaso por su cantidad no las vemos claramente.
Para nosotros, el hecho de sentirse vivo, viva, pasa por la capacidad de percibir y apreciar las transformaciones con una mirada y unos órganos de percepción que a su vez son transformados por lo que ocurre. El devenir, las mutaciones y el conocimiento de su regulación, la política, nos incluyen allí donde casi todo parece excluirnos. Las líneas divisorias que organizan la percepción de las cosas, el derecho que tenemos de esperar lo posible, fingen no tener historia, ser razonables o fundadas para bien, pero la tecnología de poder que nos constituye y que las dibuja tiene el objetivo único de salvarse, es una geografía de alcance conservador, como si los cartógrafos también estuvieran en huelga.

Este proyecto cuenta con el patrocinio de Pioneer y Enate. Con la colaboración de El Periódico de Catalunya. Con la participación de IES Milà i Fontanals de Barcelona y la Associació Catalana de Residents Senegalesos de Barcelona