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Programa

Ciclo de cine y vídeo

Viernes 4 marzo 2005, 18 h
Manuela, Gonzalo García-Pelayo, 1975, 35 mm, 97 min, VO.
Ese oscuro objeto del deseo, Luis Buñuel, 1977, 35 mm, 103 min, doblada al castellano

No es casualidad que Conchita, la bailaora original de la novela que interpretan aquí simultáneamente Ángela Molina y Carole Bouquet, sea ahora una criada andaluza en París, ni que los flamencos del cuchillo aparezcan como terroristas integristas al servicio "del niño Jesús". Buñuel retorna al melodrama con esta adaptación de La Femme et le pantin (La mujer y el pelele) de Pierre Louïys, que ya quiso filmar en los años cincuenta tras Él y La vida criminal de Archibaldo de la Cruz. Ahora lo hace dejándose contaminar de ciertas producciones andaluzas de la época como La espuela y María, la santa de Roberto Fandiño o Manuela de Gonzalo García-Pelayo que inició este ciclo de películas donde se conjugan la denuncia política en una sociedad marcada por los "señoritos" y la tensión erótica que acompaña esta lucha de clases. El extrañamiento se da en ambas películas mediante la manipulación de sus "tiempos", Buñuel hipertrofiando la cinta con continuos flash-back y García-Pelayo troceándola con los tempos de los temas musicales -Lole y Manuel, Diego de Morón, Triana, Joselero, Goma, Manuel de Paula, etc.- hasta subvertir los distintos tópicos del argumento.

Sábado 5 marzo 2005, 16 h
Vivir en Sevilla, Gonzalo García-Pelayo, 1978, 35 mm, 115 min, VO.
Frente al mar, Gonzalo García-Pelayo, 1979, 35 mm, 90 min, VO.
Corridas de alegría, Gonzalo García-Pelayo, 1980, 35 mm, 87 min, VO.

Aplicando su máxima "frente a la qualité, cantidad", Garcí-Pelayo se lanza a producir películas baratas, de rápida realización aprovechando el mismo equipo, las mismas localizaciones de rodaje, los mismos actores. Era un gesto que respondía a la urgencia de los tiempos y a la manera en que este director entendía el compromiso social y político con esos mismos tiempos. Vivir en Sevilla y Frente al mar las produce él mismo, mientras que para Corridas de alegría cuenta con el apoyo de Andrés Vicente Gómez. Ya hemos hablado de Vivir en Sevilla, incluso hicimos hincapié en el baile de Farruco que literalmente parte la película en dos. Frente al mar y Corridas de alegría participan de una misma manera de entender el lenguaje cinematográfico. En la primera mediante el intercambio sexual de parejas que conversan sobre esto y aquello y hasta se acercan a escuchar a El Negro del Puerto contando el Romance de Bernardo el Carpio. La segunda una road-movie al compós de los pies de La Farruca, en la que se machacan los clásicos del thriller moderno: delincuencia, prostitución, drogas, travestidos... Tres ejemplos de un cine inclasificable, imposible de gobernar.

Domingo 6 marzo 2005, 18 h
Rocío, Fernando Ruiz de Vergara, 1980, 35 mm, 80 min, VO.
Rocío y José, Gonzalo García-Pelayo, 1983, 35 mm, 76 min, VO.

Víctima cinematográfica del retorno al orden que supuso la segunda parte de la transición democrática española, Rocío, escrita y realizada en 1977 por Fernando Ruiz de Vergara y Ana Vila, ganó el 1er premio del Festival de Cine de Sevilla en 1980 y fue secuestrada por un juez en 1981 y censurada, condenado a dos años de cárcel su director y al pago de diez millones de pesetas a los querellantes, una familia de Almonte que sentía que se acusaba a su padre de los asesinatos cometidos durante la Guerra Civil Española en la aldea almonteña. Pero todos estos accidentes políticos ocultan la cinta que mejor ha filmado el Rocío, y que incluye algunos tesoros del cine documental español, así como una banda sonora llena de himnos musulmanes y cantes de Salvador Távora. De retorno al orden podríamos considerar también Rocío y José, antagonista con la primera, la película más lineal de García-Pelayo. Con el tempo de John Ford y una fotografía orientalizante se retrata una historia de amor "puro" en la caravana rociera, con una música muy propia a base de éxitos de las sevillanas rocieras. Según Luis Eduardo Aute, "la más bonita película del cine español".

Sábado 12 marzo 2005, 18 h
La esmeralda, historia de una vida, Joaquín Arbide, 1981, super-8, 35 min, VO.
Ocaña, retrato intermitente, Ventura Pons, 1978, 35 mm, 85 min, VO.

Dos retratos veristas para acercarnos a dos figuras del popular género. La Esmeralda de Sevilla es un travestí de fama mundial, que en esta cinta confesional se pasea por los escenarios de su vida con cierta melancolía, confrontando una percepción trágica de su vida con la alegría que parece supurar el super-8 original de la cinta dirigida por Arbide. Lo mismo ocurre con Ocaña, retrato intermitente de Ventura Pons, la melancolía tiñe de negro lo que no parece ser otra cosa que un canto a vivir, a pesar de todo, resistencia y vida. Emigrado a Barcelona, Ocaña es un artista andaluz pionero de la performance, que desde su condición de homosexual marginal hace de su vida como travestido una auténtica vida política. Sus gestos, sus actos, son manifiestos destinados a configurar el territorio de una vida propia. Además es el retrato de una ciudad, Barcelona y de cómo esta ciudad moderna hace hueco a esa vida, del mismo modo que en La Esmeralda, historia de una vida se retrata Sevilla. La teatralidad y el artificio del texto fílmico aparecen también travestidos. Las dos llevan malas sevillanas, malas saetas y malos cuplés en el sentido más punk de la palabra "malo".

Domingo 13 marzo 2005, 18 h
Camelamos naquerar, Miguel Alcobendas, 1976, 16 mm, 16 min, VO.
Corre gitano, Nicolás Astiárraga-Tony Gatlif, 1983, 35 mm, 82 min, VO.

"Queremos hablar" dicen los protagonistas de la cinta de Miguel Alcobendas, los gitanos, perseguidos desde los tiempos de los Reyes Católicos hasta la dictadura del general Franco, perseguidos hasta el día de hoy, perseguidos. Porque si algo en común tienen estas dos cintas es el desgarrado retrato de la persecución casi como esencia del cinetismo de todo lo cinematográfico. Ambas tienen un gran componente performativo y no solo porque partan de textos teatrales flamencos, en este caso dos coreografías de Mario Maya, la primera con guión de José Heredia Maya (y no podemos dejar de citar aquí otros films andaluces de igual tejido teatral como El barranco de Viznar de José Antonio Zorrilla y Nana de Espinas de Pilar Távora, esta vez sobre representaciones de Salvador Távora). Corre gitano es una película doble, por un lado aparecen los bailes de Mario Maya y Carmen Cortés, por el otro gitanos corriendo, huyendo, constantemente escapando. Hay que entender la pasada filiación situacionista de Gatlif para recrearse en esta segunda faceta del film, este echar a correr permanente. El nomadismo entendido más que como errancia, como huída.

Sábado 19 marzo 2005, 18 h
Por la gracia de Dios, Carlos Taillefer, 1978, 16 mm, 40 min, VO.
Sevilla, viernes santo, madrugada, Pilar Távora, 1983, 35 mm, 18 min, VO.
Costaleros, Pilar Távora, 1984, 30 min, VO.

La polémica "capillita" que ha venido generando la película sobre la Semana Santa malagueña de Carlos Taillefer no puede ocultar -la película apenas se ha proyectado en España- el interesante ejercicio de documental político que el director realiza. A través del film podemos rastrear los gestos que empezaban a desmantelar la dictadura militar de Franco, pero también su constante y amenazadora presencia. ¿Qué ámbito más político para hacer este retrato en Andalucía que en sus Semanas Santas? Del mismo modo actúa Pilar Távora al acercarse a la Semana Santa sevillana, sabiendo que el nuevo marco político dará paso a un nuevo entendimiento de lo sagrado. Y aunque parece desde luego una tarea desbordante enfrentarse analíticamente al entramado barroco de esta fiesta religiosa es políticamente ineludible si queremos entender la estructura y evolución de nuestras sociedades urbanas. Desde la perspectiva de la cultura de masas, la Semana Santa es el fenómeno más significativo que se produce en las urbes andaluzas modernas. Solo así se pueden entender las saetas y la música procesional en forma de himnos, sean nacionales o revolucionarios.

Domingo 20 marzo, 18 h
Fiesta de verdiales, Juan Manuel Calvo, 1977, 16 mm, 14 min, VO.
Antonio divino, Pilar Távora, 1985, 16 mm, 30 min, VO.
La Alameda, Juan Sebastián Bollaín, 1978, super-8, 40 min, VO.

Una de las características principales de las fiestas populares andaluzas está en su carácter económicamente subversivo. Ya sea en la dilapidación de la juerga flamenca o en el gasto improductivo de las ferias, se producen rasgos asimilables al potlatch. Aquí lo tenemos retratado en tres momentos: el potlatch agrario de Fiesta de Verdiales, el tránsito del campo a la ciudad de esta forma de gasto en Antonio Divino y finalmente la perversión del potlatch en las ciudades modernas al servicio del capitalismo más voraz en La Alameda. En estas tres películas, verdaderos retratos de una idea activa de comunidad, no está ausente la mirada crítica, es más, las tres se mueven dialécticamente entre los usos utilitarios del gasto para asentar el status quo de una comunidad y el verdadero dispendio revolucionario, hasta el punto que en La Alameda se enfrenta la moderna especulación urbanística con las viejas fiestas flamencas y otras festividades del arrabal sevillano. La parafernalia musical que acompaña es, por supuesto, carnavalesca, ya se trate de las Pandas de Verdiales, de los pasacalles de Trigueros o del fúnebre entierro sevillano de Joselito el Gallo.